El bosque de niebla y el calentamiento global


Guadalupe Williams-Linera


El bosque de niebla requiere estar inmerso en nubes de manera predecible y prolongada: los árboles, las orquídeas, tenchos y helechos, las ranas, las aves y demás fauna necesitan de la lluvia y los aguaceros, la humedad y el chipi chipi, y de la niebla.

El calentamiento global no es algo que pasará en el futuro; ya está pasando ahora. El calentamiento global está reduciendo críticamente la entrada de humedad en la región y en las temporadas acostumbradas. Pero no sólo es el calentamiento global lo que está causando cambios en el ambiente del bosque de niebla; la construcción de fraccionamientos en las cercanías del bosque o la conversión de islas de vegetación a infraestructura urbana, y la deforestación en las tierras bajas tiene un impacto sobre la formación de las nubes.

El calentamiento global y el cambio de uso del suelo reducen la humedad contenida en el aire que sube hacia la montaña y aumenta la altura a la que se forman las nubes. El resultado es menor precipitación, menos días con neblina y aumento en la duración e intensidad de los periodos de sequía. Con este cambio ambiental el bosque decrece, se fragmenta más, llevando a poblaciones de plantas y animales a la extinción local, y en lugares donde las montañas no son tan altas el bosque puede desaparecer completamente.

En respuesta al cambio climático, no se espera que el bosque de niebla cambie en masa a una nueva localidad. Algunas especies de plantas y animales se cambiarán a nuevas locaciones, otras permanecerán donde se encuentran y otras desaparecerán. De hecho, cuánta sequía, bajo contenido de humedad en el suelo y mayor demanda de agua debido al aumento en la temperatura puede soportar el bosque depende mucho de condiciones muy particulares debido a la orientación e inclinación de las pendientes, cercanía a caminos, residencias y urbanizaciones de cada sitio en particular.

Por eso se debe ir más allá en la conservación de nuestro bosque de niebla y proteger todos los fragmentos de la región ya que algunos servirán como refugios climáticos ante el calentamiento global. Conviene siempre recordar que el bosque es nuestro patrimonio ambiental y es nuestra obligación protegerlo y que nuestra superviviencia depende de ello.